martes, 22 de julio de 2008

LOS LEONES, VÍCTIMAS DE LA CRISIS ECONÓMICA

(Vacapress) De entre todos los sectores afectados por la “desaceleración” en que nos hallamos inmersos, hay uno cuyos pesares no han sido todavía reflejados en los medios de comunicación. Me refiero a los leones de los zoológicos. Aunque la creencia popular es que viven unas vidas de marajás, con puesto de trabajo fijo y casa y comida gratis, la dura realidad es que sus jaulas están sujetas a unas hipotecas durísimas. Y con las últimas subidas del Euribor, combinadas con el salvaje incremento del precio de las chuletas de cebú de que se alimentan, los felinos se ven abocados a una vida de penurias, para la que no están en absoluto preparados.

Según Simba Lionking, presidente del Sindicato de Fieras Enjauladas de la Casa de Campo (SIFECA), a los leones de los grandes zoológicos se les obliga a firmar contratos por objetivos. “Tantos visitantes, tanto cobras”, explica entre atronadores rugidos. “Y, si compran pelucas en las zonas de tiendas, tan sólo nos dan un uno por ciento de los beneficios”. Y, añade el dignatario, con la crisis, el número de visitantes ha sufrido una significativa merma.

Sólo hay una solución para superar este problema, a juicio del señor Lionking. Que los convenios colectivos del sector se reformulen, para que los felinos puedan salir de sus causas y hacer promoción en las calles. “Las historias de que nos comemos a los peatones, o les arrancamos los brazos, son pura leyenda urbana. Los leones sólo recurrimos a la violencia si somos atacados, o si algún cretino se pasa de listo y se interpone entre nosotros y un rebaño de gacelas”.

La cerril negativa de los propietarios de los zoos a ceder ante estas reivindicaciones augura un verano de gran conflictividad laboral. En cualquier caso, seguiremos informando.

1 comentario:

chafardero dijo...

Ya se ha dado más de un caso de leones que se han vuelto vegetarianos ante la carestía de la cesta de la compra y los contratos leoninos que les imponen los dueños de zoológicos sin escrúpulo alguno